Posts en la categoría 'Yo ya lo he visto'
mayo 16, 2012

¿Cómo se dispone uno a ver una serie producida por Robert de Niro? Pues con las expectativas muy, pero que muy altas. Casi casi tanto como las que tuve para disfrutar de Luck,con Dustin Hoffman. Y el chascazo ha sido similar. NYC 22 me recuerda demasiado a Rookie Blue. De hecho, en un primer momento se barajó el título provisional de Rookies. Ya empezamos mal… Innecesaria absolutamente esta nueva versión, fuera de tiempo y lugar. Irritante también el maquiavelismo de los personajes: los buenos son muy buenos y los malos, malísimos. Los aprendices muestran una ridícula sumisión ante unos superiores pasadísimos de rosca. Y luego, cómo no, la sorpresa absurda de descubrir que los recién licenciados conocen a los delincuentes más de lo que en un principio parecía… Muy facilón este truco también.Excesivos igualmente los casos que se tratan por capítulo. ¿No sería mejor meter menos tramas y desarrollarlas más? Todo pasa demasiado rápido y demasiado por encima. Las secuencias de acción intentando calmar a los adolescentes chungos de los barrios conflictivos, tipo Mentes peligrosas, parecen ridículas. Y lo mismo pasa con las bromitas pesadas de los superiores con los novatos. Con este panorama no es de extrañar que la CBS se esté pensando seriamente renovar la ficción por una segunda temporada. Simplemente, la cosa ya no da más de sí… Bastante tienen con terminar la primera entrega de una manera digna, y lo veo complicado.
mayo 9, 2012

En tiempos de crisis nada mejor que practicar la autogestión. Lennon Parham y Jessica St. Clair han escrito, producido y protagonizado Best Friends Forever, una comedia que la NBC ha retirado de su parrilla tras emitir tan solo cuatro de los seis episodios grabados. Dejando de lado el esfuerzo de las actrices-orquesta, que no cuestiono, el interés de la serie es nulo. Cuenta la típica historia de una chica que, tras ser abandonada por su novio, se refugia en casa de una amiga, donde se producen malentendidos con el prometido de la anfitriona, problemas absurdos de convivencia y un largo etcétera en el que podemos meter todos los tópicos del género en veinte minutos (eso también tiene mérito). ¿Por qué las cadenas siguen apostando por fórmulas que ya no funcionan? Y, lo que me despierta más curiosidad, ¿en qué momento deciden las creadoras de esta serie que su producto puede tener gracia? En el capítulo piloto hay secuencias de vergüenza ajena. De hecho, la mejor interpretación es la de la niña que da vida a la vecina pesada. Ellas están forzadas hasta el extremo, no se creen nada de lo que dicen (que ellas mismas han escrito) y transmiten al espectador una sensación de inseguridad que les ha pasado factura. Para escribir una serie, producirla, protagonizarla y hacerlo todo bien hay que tener mucho talento. En caso contrario (he aquí un claro ejemplo), lo más sensato es dedicarse a lo que mejor se le da a cada uno. Y a las Ana Obregón americanas les ha salido el tiro por la culata.
mayo 3, 2012

Utilizar el cine de realidad (el famoso cinema verité acuñado por los franceses) en una serie de televisión tiene sus peligros. ¿Por ejemplo? Que te salga una castaña como Veep. Me duele mucho escribir esto pero, señores de la HBO, esta vez han patinado, y de qué manera. Intentar hacer una especie de El ala oeste de la Casa blanca pero en comedia es un error craso. Primero, porque para hacer humor político hay que tenerlo muy claro y dominar a la perfección el género. Y segundo, porque es necesario un solventísimo reparto
de actores… que no es el caso. La historia se centra en Selina, una vicepresidenta ficticia de los Estados Unidos interpretada (por decir algo) por Julia Louis-Dreyfus. En el capítulo piloto nos encontramos unas secuencias en las que la susodicha lo único que hace es poner cara de tonta. Y eso es todo. Las situaciones son absurdas, los guiones, totalmente irreales y el conjunto, aburridísimo. Vale que la técnica que han elegido defiende la imagen porque sí, sin que la trama avance un ápice. Y yo me pregunto: ¿a quién le interesa este tipo de ficción en televisión? ¿Justifica, en este caso, el fin semejante medio? En los tiempos que corren y con el cansancio político generalizado que existe no solo en España, sino a nivel internacional, no parece lo más adecuado hastiar al espectador con un producto nada interesante. Hubiese sido mucho más efectivo (e inteligente) hacer algo al estilo de Los idus de Marzo, la excelentepelícula protagonizada por Ryan Gossling en la que sí interesa -y mucho- lo que se cuenta. Opinad tras verla en Canal +
abril 25, 2012

Me he llevado una gran alegría al ver que la HBO ha recuperado con la excelente Girls todo lo que había perdido. Irreverente, descarada, arriesgada y gamberra, esta nueva producción retrata la vida de un grupo de amigas veinteañeras que viven en Nueva York. Pero aquí no vamos a ver la lujosa Gran Manzana que nos enseñaban en Gossip Girl, sino los decadentes barrios de trabajadores que, en muchas ocasiones, recuerdan a los escenarios de la insuperable Skins, desde mi punto de vista. Mucho menos glamurosas son sus protagonistas, encabezadas por una Lena Dunham en estado de gracia y que, además, es la creadora de la ficción con tan solo 25 años. Impactantes las escenas de sexo entre los jóvenes, que enseñan lo necesario para dar a la trama la sordidez que necesita. Estupendos también unos guiones tan ambiguos como la sexualidad de sus personajes, con puntos al más puro estilo de los Soñadores de Bernardo Bertolucci. Sin necesidad de recurrir a la improvisación intencionada, los actores se pisan, se traban y respetan sus instintos interpretativos dando a la ficción una naturalidad muy difícil de encontrar hoy día en televisión. Y es ahí donde radica el éxito de un producto que promete dar que hablar y que aquí podremos ver próximamente en Canal+. Además, las chicas no son guapas, ni rubias, ni tienen los ojos azules ni un tipo perfecto. Son normales y esto es lo que necesitan el público, los críticos y las cadenas: una buena dosis de realidad frente a los estereotipos habituales.
abril 23, 2012

“Somos el juez, el jurado, los medios de comunicación y la opinión pública”, dice Olivia Pope. Es la mejor en lo suyo. Cualquier miembro de la élite social que quiera mantener limpia su imagen pública puede recurrir a ella. Líos de faldas, problemas con las drogas… Olivia se encarga de mantener bien escondidos todos los trapos sucios. Este es el atractivo universo alrededor del cual gira Scandal, la nueva y esperada ficción de Shonda Rhimes. Buena la idea y mucho mejor Kerry Washignton, su protagonista. Sin embargo, Pope vuelve a patinar. Al igual que en Anatomía de Grey y en Lejos de todo, su segundo y fallido intento de hacer algo nuevo, se repite el esquema de aprendiz-maestro con la figura de Quinn (Katie Lowes), una joven abogada que lucha por integrarse en un equipo de super profesionales. La primera vez que lo ves está bien, pero ya no funciona. Aún así, bravo por seguir apostando por el ensayo-error con productos (salvando excepciones) bien distintos entre sí-. Aquí el ritmo es rápido y picado sin caer (por los pelos, eso sí) en la estética de videoclip tan dañina para las series de televisión.
Bravo también por unos personajes bien definidos, fuertes y seguros. Por esos abogados que, en realidad no lo son y que, a fuerza de arreglar las vidas de los demás, se han olvidado de las suyas. Cabe destacar entre el reparto a Henry Ian Cusick, Desmond en Perdidos, interpretando a un mujeriego. Y muy acertado grabar, de momento, siete episodios para ver cómo funciona. Aquí, casi con total seguridad, la veremos en Fox.
abril 11, 2012

Ya sé que la filosofía de esta columna no supone comentar los estrenos de segundas temporadas, pero esta semana me veo obligado a hacer una excepción. He tenido la suerte de poder ver el espectacular estreno de lo nuevo de Juego de tronos, que llegará a Canal+ el 23 de abril. Como ya comenté con motivo del lanzamiento de la serie, valoro el buen hacer de todo el equipo para conseguir enganchar incluso a los más reticentes al género. En esta segunda entrega, y muy contrariamente a lo que se podía esperar, se mantiene esa sobriedad que requería la saga escrita por George R. R. Martin. Y ahí está otro de los aciertos: la ficción es cada vez más grande sin necesidad de recurrir al efectismo. Alucinantes las secuencias del primer episodio ambientadas en el norte del muro y grabadas, esta vez, en escenarios naturales de Islandia.Un espectáculo visual que traslada a la televisión Choque de reyes, segunda novela que, según los puristas, tiene muchos más personajes que su versión televisiva. Cierto. Pero, como bien explicaron los productores, sacar a todos hubiera sido un craso error. El formato de diez capítulos de casi una hora no es suficiente para desarrollar la trama de los libros y me parece un grandísimo acierto elegir a los que dan más juego. Así que sí, esta tanda es una adaptación mucho más libre que la primera, pero no por ello con menos calidad. De hecho, debería valorarse la capacidad de síntesis de los guionistas para mantener el espíritu de la historia sin traicionar las tramas originales. ¡Bienvenidos a los siete reinos!
abril 4, 2012

“No confíes en la zorra del 23”, dice Robin (Liza Lapira) a June (Dreama Walker) cuando está a punto de mudarse al apartamento de Chloe (Krysten Ritter). Bajo esta advertencia arranca Apartment 23, una muy divertida comedia con capítulos de 20 minutos que utiliza un recurso poco habitual estos días: reírse de sí misma. La trama es sencilla: chica ligerita de cascos empieza a compartir piso –y novio– con una ingenua joven. Las secuencias en las que June visita varias casas son tremendamente cómicas gracias a los personajes que conoce. Pero, desde mi punto de vista, uno de los aciertos más interesantes es el fichaje de James Van Der Beek, protagonista de la mítica Dawson Crece. Todos acaban sacándole de quicio en algún momento al cantarle la sintonía de la famosa serie juvenil. Y a él no le hace ni pizca de gracia.Es cierto que en algunos momentos puede recordar a Friends, pero ellos se encargan incluso de mencionarlo, para que la cosa no cante tanto. ¡Buena estrategia! Tan eficaz como el resto del reparto que recita, sin tapujos, un guión con pocas concesiones a la imaginación pero donde impera lo políticamente incorrecto y en el que texto y personajes van de la mano de una manera más coherente de lo habitual.Un punto para la cadena ABC, responsable de la comedia y que, en los últimos tiempos, está sacando producciones como churros… Cosa algo extraña porque ¡no está el mercado como para malgastar el dinero! ¿No será mejor invertir en talento que recurrir a tanto fogueo?
marzo 29, 2012

Hay géneros que nacieron para ser puramente cinematográficos. Y la comedia romántica es uno de ellos. Por eso me parece tan osado como peligroso el planteamiento de Bent. Con unos guiones que flojean por todas partes de puro manidos, la serie de la NBC presenta la típica historia de enredos en la que una recién divorciada se encapricha del hombre que le hace la reforma de la casa y que, para conquistarla, se ha convertido en el mejor amigo de su traumatizada hija. Un culebrón a la americana en toda regla que no pretender serlo y peca de exceso de tópicos: véase, las reuniones de los amigotes del protagonista en el bar, las secuencias de las amigas reunidas y babeando viendo trabajar a los fornidos obreros… En resumen, unos personajes demasiado cosificados para una tira de veinte minutos a la que se le saca poco partido. ¿De quién es el fallo? Una pregunta siempre difícil de contestar. Si echamos un vistazo a los créditos, entre los productores figura Tad Quill, un habitual en el medio que ha firmado éxitos como Dirty Sexy Money y fracasos de la talla de Samanta, ¿qué? Y quizá es ese oficio el que, de alguna manera, salva un capítulo piloto que, seguro, engancharía a buena parte del público español (si llegara a estrenarse aquí, cosa que dudo…). A pesar de todo, y por decir algo bueno, reconozco que el cliffhanger de descubrir en el último minuto que la protagonista tiene novio es un poco tramposo pero funciona y, con los tiempos que corren en la tele, eso es lo que de verdad cuenta.
marzo 9, 2012

Aunque parezca increíble, ¡se siguen produciendo series de médicos! Sí.
Y, además, nada originales. Solo hay que echar un vistazo a Hart of Dixie para darse cuenta de que es más de lo mismo. Rachel Bilson, que interpretó a Summer en O.C., ya ha crecido y es lo suficientemente ¿madura? como para encarnar a la protagonista. Su personaje es una neurocirujana que acepta la oferta de un viejo doctor para trabajar en un pueblo perdido de Alabama. ¿Copia barata de Doctor en Alaska? No, es más triste todavía. No solo imita a la recordada historia de Rob Morrow, también ha tomado como referencia otras como Men in Trees y hasta Dawson crece. Así que el capítulo piloto es de lo más previsible que he visto en mucho tiempo. Mientras suenan de fondo canciones melancólicas, nuestra protagonista (neoyorquina ideal y muy fashion) lucha por integrarse en una comunidad exageradamente anticuada. No falta de nada: se siente atraída por el guapo comprometido con la pija del pueblo; atiende el parto de la gorda marginada; se enfrenta con el médico que lleva años pasando consulta; se emborracha y se da unos besos guarretes con un chuleta en su coche y casi sucumbe a la tentación de volver a Manhattan cuando su madre viene a buscarla.De este tostón con tintes de culebrón ya está firmada la primera temporada de 22 capítulos, pero ¿qué mérito tiene contar algo que hemos visto cientos de veces? Los clichés siempre sirven para contar historias, pero aquí entre el recurso al tópico y el plagio hay un paso muy pequeño. Yo diría que un puntapié para sacarla de emisión.
marzo 2, 2012

Desde 1984, el sistema legal del Reino Unido cuenta con una figura creada para proteger a los menores y a los adultos con enfermedades mentales en los interrogatorios policiales. Su nombre, Appropriate Adult,
es también el título de esta miniserie británica que la cadena ITV ha emitido en dos capítulos. Se centra en la historia de Fred (Dominic West),
un hombre acusado de asesinar a 12 mujeres. Durante la investigación, la policía solicita la ayuda de Janet (Emily Watson), una trabajadora social –que es la appropriate adult– presente en todo el proceso por si el imputado necesita asistencia. Su dedicación le pasa factura en su vida familiar cuando su marido cae enfermo y sus hijos le reprochan el “abandono” que sienten desde hace semanas. Pero Janet está cada vez más enganchada al caso, sobre todo cuando descubre que Rose (Monica Dolan), la mujer de Fred, también colaboró en los crímenes.
Una vez más, tengo que decir que la ficción británica está alcanzando un nivel muy alto. Esta miniserie, basada en un caso real ocurrido en Gloucester entre 1967 y 1987, refleja a la perfección los ambientes fríos y grises de esta pequeña ciudad inglesa así como las anodinas vidas de sus habitantes. Y los actores consiguen transmitir la soledad que sienten sus personajes, sus miedos y frustraciones con una contundencia que encoge el alma. Una sensación que solo había sentido con The Killing y nuestra Crematorio. Porque aquí también se dice solo lo justo. En el guión no sobra ni una coma y se agradece esta economía porque menos es más.
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